Archive for Noviembre, 2008

El viernes pasado salí muy desilusionado de la presentación de una “nueva” iniciativa telemática en nuestra UPV: “la Gestión Electrónica”.

Básicamente mi desilusión fue provocada por tres motivos fundamentales:
- El primero por la falta intencionada de memoria histórica.
- El segundo por tratar, a toda costa, de atribuir al Rector un liderazgo que no tiene.
- El tercero por no concretar, y más en esta época de crisis presupuestaria, el esfuerzo económico y de recursos humanos que, adicionalmente a los que dispone actualmente el ASIC, se necesitan para abordar el proyecto.

Quiero compartir contigo en profundidad estos motivos por lo que te invito a leer en este enlace mi reflexión sobre este acto de presentación.

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  • El viernes pasado, día 21 de noviembre, después de dos horas de clase en la asignatura que imparto normalmente, de ocho a diez de la mañana, me pasé por Caminos II, donde se había anunciado la presentación de una “nueva” iniciativa telemática en nuestra UPV: “la Gestión electrónica”.Tras unas breves palabras del Rector Mgco. y del Vicerrector Primero resaltando la “novedad”, el liderazgo de nuestra Universidad en el tema, y la importancia del mismo para el futuro, llegó la presentación del proyecto a cargo de nuestro Gerente D. José Antonio Pérez.

    Brillante, como siempre Jose Antonio, desgranó el contenido del Proyecto, su elaboración, e incluso habló de fechas: un primer esbozo para marzo del 2009 y, operativo total en 2010.

    Cuando terminó su charla, me fui desilusionado y bastante enfadado intelectualmente, hasta el punto de que ni siquiera me quedé al ágape que se sirvió tras la conferencia. ¡Qué cabreo no llevaría!

    Básicamente mi desilusión fue provocada por tres motivos fundamentales:
    - El primero por la falta intencionada de memoria histórica.
    - El segundo por tratar, a toda costa, de atribuir al Rector un liderazgo que no tiene.
    - El tercero por no concretar, y más en esta época de crisis presupuestaria, el esfuerzo económico y de recursos humanos que, adicionalmente a los que dispone actualmente el ASIC, se necesitan para abordar el proyecto.

    Voy a explicarme por orden:

    Como casi todo el mundo sabe, el Modelo de Referencia de Interconexión de Sistemas Abiertos (Modelo OSI de la ISO) establece siete niveles o capas que van desde el Nivel Físico al Nivel de Aplicación. Cualquier Nivel de Aplicación, como es el de e-gestión, descansa sobre un Nivel Físico que la soporta.

    Fue en 1992, cuando yo era Vicerrector de Investigación y de mi dependía el Centro de Cálculo (ahora tras su evolución ASIC), cuando se concibió, diseñó y se buscó financiación. Recuerdo que fue en mi casa de Villamarchante donde el Rector de entonces D. Justo Nieto, nuestro querido, recordado amigo y Vicerrector D. José Manuel Benet, el Vicerrector D. Juan Gisbert, y yo mismo, nos reunimos allí con el entonces Director General de Universidades D. Juan Antonio Sastre para convencerle de esta iniciativa pionera y conseguir su financiación. Así funcionaban entonces las cosas.

    Fue entonces cuando se consiguieron los más de doscientos millones de pesetas que costaba el proyecto. Cuando, posteriormente, se construyó y se mantuvo el cableado estructurado de los Campus con los anillos de fibra óptica que unían los distintos edificios, así como los enlaces con los Campus remotos, con el cableado interno de los mismos.

    Fue entonces cuando se contrataron cuatro personas (PAS), con perfil de Ingeniero Informático o Ingeniero de Telecomunicación, para el mantenimiento, la actualización continua de las redes y el desarrollo de Aplicaciones.

    Fue entonces cuando conectamos la Red de Campus con la Red IRIS con una red de alta velocidad, lo que nos permitía conectividad de banda ancha con el resto de universidades españolas y el acceso a todas las universidades conectadas a Internet.

    Fue entonces cuando esta universidad cambió sustancialmente. A partir de ahí, en la UPV ya no se investigaba igual, ya no se gestionaba igual, ya no se enseñaba igual. Fue un cambio estructural.

    A partir de ahí había que desarrollar aplicaciones internas, la intranet, la auto matrícula, el directorio, el acceso remoto, etc, etc. Y se hizo. Y nuestra Universidad fue referente para el resto porque tuvo la iniciativa y puso los medios que tocaban. Humanos y materiales.

    Y de todo esto el viernes ni media palabra. Nada.

    La segunda cuestión es relativa al liderazgo del Rector actual en todo esto.

    Es una obviedad decir que el Rector tiene, por representatividad de la Institución que lo ha elegido, una visibilidad. La máxima. Pero de ahí a atribuir al Rector la creación del Universo hay mucho trecho.

    El Rector tiene que tener el reconocimiento que toque para cada iniciativa, pero no más, porque si no, puede parecer que los actos de puesta de largo de una iniciativa universitaria, son actos de exaltación del Rector con fines preelectorales. Y eso no está bien.

    Finalmente, la tercera cuestión es algo consustancial con mi deformación como ingeniero.

    Un proyecto de ingeniería consta de tres partes, Memoria, Pliego de Condiciones y Presupuesto. Sin alguna de estas tres partes, hablar de una iniciativa es, como dirían nuestros amigos latinoamericanos, “hablar paja”. Por ejemplo, ¿Cuántas personas adicionales hacen falta para desarrollar este proyecto en los plazos establecidos?, ¿Con qué perfiles? ¿Cuál es el presupuesto global?…

    Me fui desilusionado, y por que no decirlo, algo cabreado.

    Elías de los Reyes

    Esta época fascinante en la que nos ha tocado vivir no se entenderá sin la globalización. Las redes de comunicaciones permiten conocer al detalle la información y sus efectos en cualquier punto de la tierra, al instante. El medioambiente requiere un tratamiento global, el mercado de capitales necesita una regularización global, la ciencia, el arte y la tecnología tampoco pueden entenderse ni gestionarse si los mercados no fueran globales.

    Y en este marco están las universidades. No hay otro escenario, aunque a veces nos empeñemos en seguir mirándonos el ombligo e ignorar lo que están haciendo nuestros pares en el mundo. En el año 2003, el gobierno chino, el Instituto de Educación Superior de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, elaboró un ranking de las primeras universidades del mundo. Este ranking es conocido como ARWU (Academic Ranking of World Universities) y tiene como objetivo estratégico para dicho gobierno el dar pistas a sus universidades locales de hacia dónde dirigir sus esfuerzos. Existen otros rankings reconocidos a nivel internacional. Otro de los más utilizados es el THES publicado todos los años en noviembre a partir de 2004.

    La manera de elaborar un ranking consiste en determinar variables de calidad que identifiquen objetivos, métricas fiables de medida de dichas variables y finalmente la ponderación o motivación de cada variable para encontrar un índice único que permita la ordenación. Sólo en EE.UU. en 2000 se contabilizaron 4.000 universidades con casi 16 millones de estudiantes. En Europa se manejan las mismas cifras. Teniendo en cuenta a Rusia, China, Japón, India, Australia, Canadá y América Latina, etc., el número de universidades puede pasar de 50.000. Es comprensible la dificultad de elaborar un ranking internacional. Sin embargo, los rankings han venido para quedarse y, probablemente acabe, relacionándose la financiación universitaria con la posición que cada universidad ocupe.

    En cualquier caso las mejores universidades del mundo siempre salen en un bloque del top ten: Harvard, Yale, Princeton, MIT y Stanford en EE.UU.; Oxford y Cambridge en Inglaterra; Peking y Tsinghua en China y Toronto en Canadá. Si el umbral lo llevamos a las cien primeras universidades del mundo, aparecen universidades de Francia, Dinamarca, Holanda, Suecia, Suiza, Alemania, Noruega y Finlandia (33 de 10). Ninguna Española.

    Es evidente que en la universidad española debemos hacer una muy seria reflexión. Al final, como ha podido comprobarse en nuestro país, el estar o no dentro del club (G-8, G-20…) tiene consecuencias. En el ámbito universitario también. Si estás entre las cien primeras te resultan más fáciles los acuerdos de movilidad estudiantil y de profesorado, la formación de clusters para programas europeos, etcétera, que si no lo estás. A la octava economía del mundo le está fallando el suelo universitario sobre el que se sustenta. El talento y la formación universitaria superior son las bases de la competitividad del futuro. Merecería la pena hacer un análisis de los procesos de selección del profesorado, de los presupuestos, de las inversiones en infraestructuras científicas, etcétera, de las cien mejores universidades del mundo y actuar en consecuencia.

    Elías de los Reyes

    Publicado en El Mundo el 23 de noviembre de 2008

    Rankings universitarios - Elías de los ReyesMucho se ha escrito y hablado sobre Rankings universitarios. Las medallas no son sólo una forma de enriquecer nuestro ego. Para una Universidad como la nuestra, si estuviéramos entre las cien primeras universidades de un ranking de prestigio nos sería mucho más fácil establecer buenos acuerdos de movilidad estudiantil y de profesorado, la formación de clusters para programas europeos, etcétera. Hoy en el diario El Mundo se publica un artículo que he escrito sobre este tema y sobre el que tenemos que reflexionar.

    Elías de los Reyes en el Diario El MundoPuedes leer el artículo directamente en mi blog o bien consultarlo tal cual ha sido publicado en el diario El Mundo en su versión impresa.

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  • Hasta la primera mitad del siglo XX la informática y las telecomunicaciones se desarrollaron independientemente recorriendo caminos separados. Los equipos de cálculo científico utilizaban tecnologías basadas en relés y tubos de vacío, implementando operaciones matemáticas muy simples pero que ya apuntaban hacia arquitecturas computacionales que todavía hoy permanecen. También las telecomunicaciones, utilizando las mismas tecnologías electrónicas y electromecánicas, empezaban a cubrir la Tierra con redes de transmisión por cable y por radio enviando de un punto a otro del planeta señales analógicas de audio y vídeo.En el tiempo se producen tres cambios tecnológicos y uno filosófico que hacen que telecomunicaciones e informática, a pesar de los académicos, se cojan de la mano , caminen juntos y, finalmente, se produzca un maridaje inseparable, de los que duran toda la vida.

    En primer lugar, la invención en los laboratorios Bell del transistor de estado sólido, que sustituye a los tubos de vacío y que, a través de la fiabilidad, la respetabilidad, la reducción de tamaño y la disminución de consumo energético, provoca que haya un avance tecnológico sin precedentes, simplemente haciendo todo lo que ya se hacia antes en informática y en telecomunicaciones, más barato, más pequeño y más fiable.

    En segundo lugar, la capacidad de poner en órbita satélites artificiales de telecomunicaciones (que, por supuesto, desde el principio, incorporan en su interior, dentro de la carga útil del satélite, equipos informáticos para asegurar el control y la inteligencia de los sistemas) posibilita la obtención de coberturas globales, con lo cual la implementación en tiempo real de redes globales es una realidad.

    En tercer lugar, la digitalización de las señales de información, conjuntamente con las de datos, abre paso, con independencia de la naturaleza de las señales, al tratamiento y la transmisión de señales digitales, tanto de audio como vídeo como datos, dando paso al conocido acrónimo de tecnologías TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones).

    Por último y no menos importante, ya implantadas las bases teóricas y tecnológicas TIC, nace en los setenta Internet, la Red de Redes, que permite la formación de redes de comunicaciones reconfigurables y el cálculo distribuido, es decir, la gran integración de las telecomunicaciones y la informática. Fija o móvil, qué más da. Lo conceptualmente nuevo es que la filosofía Internet posibilita un cambio de paradigma a nivel planetario, la sociedad de la información y, posteriormente, la sociedad del conocimiento.

    No existe actividad humana compleja que no precise para su evolución de las tecnologías TIC y de Internet. En la economía, en la medicina, en el diseño, en el arte, en la vida normal. No hay nada ajeno a estas ingenierías de la información y las comunicaciones.

    Históricamente los ingenieros eran cuerpos militares de élite que dependían de los Ministerios correspondientes y que nacen como profesiones reguladas con competencias profesionales publicadas en el Boletín Oficial del Estado. Es obvio que, como en tantas otras ocasiones, la normativa se ve sobrepasada por la realidad y la realidad, en este caso, es que la ingeniería informática, por contenido, por implantación y por coherencia con el resto de las ingenierías, debe ser reconocida como profesión regulada.

    Sabemos que el proceso es largo y complejo pero, de la misma manera que un satélite de comunicaciones que orbite sobre la Tierra no es capaz de apreciar las fronteras entre los países (porque la verdad es que las fronteras, en realidad, no existen en el mundo global), la fusión de los conocimientos de las ingenierías de telecomunicación y la ingeniería informática no debieran ser obstáculo para reconocer la mayoría de edad, y con ello la independencia conceptual de la ingeniería informática, a través de sus atribuciones como profesión regulada.

    Elías de los Reyes

    Publicado en Las Provincias el 22 de noviembre de 2008. Puedes consultarlo también en la versión en Internet

    El diario Las Provincias publica hoy un artículo de opinión escrito por mí en el que expongo mi visión sobre las necesarias atribuciones profesionales que merecen los ingenieros informáticos. Desde el profundo conocimiento de las tecnologías de la información y las comunicaciones a las que he dedicado mi vida profesional creo que era necesario aportar también mi visión sobre este tema ante la controversia que hay estos días en los medios de comunicación. Te invito a leer el artículo completo en esta página de mi blog.

    Si lo prefieres, puedes verlo directamente en la versión que se ha publicado en Las Provincias hoy 22 de noviembre de 2008. Puedes consultarlo también en la versión en Internet

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