13 Oct
¿Por qué no medirlo en términos económicos? Es una forma muy clara de comprender el gran daño que estamos haciendo a nuestra Comunidad por no ser capaces de absorber todo el talento que estamos generando. Nos gastamos una media de 50.000 euros por cada profesional que formamos en nuestra Universidad y no estamos siendo capaces de generar un tejido empresarial que consiga retener este talento en nuestro entorno. Para garantizar la continuidad y sostenibilidad de nuestro modelo educativo tenemos que implicarnos activamente en la creación de ese tejido que reclame y retribuya adecuadamente los excelente profesionales en tecnología que producimos.
Puedes leer el artículo completo en el que mencionan estas observaciones que hice recientemente en la edición de hoy de Levante-EMV.
¿Tú qué opinas? Recuerda que puedes dejar tu opinión en forma de comentarios.